A mi princesa

 

Hoy, la tarde se pintó de perlas
y las ostras de tus ojos hermosos
de zafiros infinitos,
me miraron fijamente y sonrieron,
mientras el ocaso se teñía
sobre el rostro de azucena que tú tienes,
hija mía, tesoro de mi alma,
que yo amo!

Eileen

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